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Impagos, ¿qué sucede si te incluyen en un fichero de morosos?

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Impagos, ¿qué sucede si te incluyen en un fichero de morosos?

Cuando decidimos adquirir una vivienda, un coche, o si necesitamos financiación para nuestro negocio, acudimos a las entidades financieras que, en función de nuestros ingresos, nuestro historial crediticio y nuestro nivel de endeudamiento, tomarán la decisión de concedernos o no dicha financiación en base a un estudio de riesgos financieros.

 

¿Por qué surgieron los ficheros de impagos?

 

Lamentablemente no todas las personas o empresas a las que se concede financiación terminan pagando la cantidad que han solicitado, bien por dificultades económicas sobrevenidas, como quedarse en paro o haber experimentado una fuerte caída de ingresos en su actividad económica, y también, aunque en un porcentaje menor, por picaresca o falta de voluntad de pago.

 

Por tanto, las entidades financieras para poder controlar el historial crediticio de sus clientes optaron por crear una serie de ficheros en los que constaran los datos de todos aquellos clientes con operaciones impagadas, ficheros que también son utilizados por las empresas que prestan servicios de telefonía, luz o gas para conocer los clientes con impagos, son los llamados sistemas de información crediticia conocidos de forma más coloquial como  “ ficheros de morosos “.

 

Si bien esta herramienta es necesaria para que las empresas conozcan el historial de pago de sus clientes y puedan hacer una evaluación del riesgo de sus operaciones comerciales, no han sido pocas las denuncias presentadas ante ciertas prácticas abusivas por parte de algunas empresas, manteniendo en dichos ficheros a clientes que ya habían regularizado sus posiciones deudoras o haciendo un uso indebido de los datos personales de dichos clientes.




¿Cuáles son los motivos legales de figurar en un fichero de impagos?

 

Para poner fin a esta situación la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales reguló en su art. 20 dicha cuestión señalando que

“  Se presumirá lícito el tratamiento de datos personales relativos al incumplimiento de obligaciones dinerarias, financieras o de crédito por sistemas comunes de información crediticia cuando se cumplan los siguientes requisitos:

  • Que los datos hayan sido facilitados por el acreedor o por quien actúe por su cuenta o interés.
  • Que los datos se refieran a deudas:
  • Ciertas, vencidas y exigibles
  • Que la cuantía del principal sea superior a cincuenta euros
  • Cuya existencia o cuantía no hubiese sido objeto de reclamación administrativa, judicial, o por procedimiento alternativo de resolución de disputas por el deudor
  • Que el acreedor haya informado al afectado en el contrato o en el momento de requerir el pago la posibilidad de inclusión en dichos sistemas, con indicación de aquéllos en los que participe“.

 

Por tanto, una persona o empresa, podrá ser incluida en dichos ficheros, solamente si concurren estos requisitos legalmente tasados, e igualmente tan importante como entrar en dichos ficheros, es poder salir de los mismos si cesa la situación de impago.

 

¿Cómo salir de un fichero de morosos?

Para conseguir salir de cualquier fichero de morosos se ha de producir la extinción de la deuda. Si consideramos que la deuda no existe conforme a Derecho, tenemos que acreditar que no se ha producido una relación jurídica que haya motivado una deuda crediticia con un acreedor y que de esta forma se nos devuelva la cantidad reclamada, incrementando dicha cuantía con los intereses y perjuicios causados por una reclamación no fundada o fraudulenta. 

¿Cuál es el plazo dentro de estos ficheros?

El plazo legal de permanencia en un fichero de morosos es seis años sin haber pagado la deuda.

 

Transcurrido dicho plazo, el interesado debe acreditar la inexistencia de la deuda con documentos o cartas que lo demuestren, debiendo adjuntar copia de su DNI. El titular del fichero deberá responderle sobre la eliminación de sus datos en los diez días siguientes. 

 

Si pasado el plazo sigue sin respuesta lo mejor es presentar una reclamación en la AEPD (Agencia Española de Protección de Datos) o, en su caso, del organismo competente de cada Comunidad Autónoma, que deberá asegurarse de la procedencia o improcedencia de la denegación, siendo el plazo máximo en que debe dictarse la resolución expresa de tutela de derechos de seis meses.

 

A veces, estos ficheros mantienen los datos del cliente suscriptor del fichero y el del moroso una vez extinta la deuda; de esta manera reflejan que el antiguo deudor fue en su día un mal pagador. Esta práctica es ilegal y no se pueden mantener los datos de la solvencia de una persona más allá de seis años. Pues un historial crediticio negativo podría ser muy dañino cuando el cliente quiera solicitar un nuevo crédito.

 

¿Quién es el responsable de los datos?

El responsable del fichero de morosos en el que se traten datos sobre el cumplimiento/incumplimiento de obligaciones dinerarias facilitados por el acreedor, ante una solicitud de ejercicio del derecho de acceso, debe comunicar al afectado todos los datos relativos al mismo que obren en el fichero. 

 

Si la solicitud del ejercicio de derechos de rectificación o cancelación se dirige al responsable del fichero éste debe tomar las medidas pertinentes para trasladar dicha solicitud a la entidad que le haya facilitado los datos, para que ésta resuelva. Si no recibe contestación en el plazo de 5 días ha de proceder a la rectificación o cancelación cautelar de los mismos».

 

Por tanto, hay que estar muy pendientes de que las empresas cumplan con estos protocolos una vez acreditada la inexistencia de la deuda, ya que de lo contrario muchas personas pueden figurar en ellos incluso habiendo zanjado todas sus deudas en tiempo y forma.

 

Afortunadamente la Ley Orgánica de Protección de Datos, ha puesto fin a las prácticas abusivas que durante años han venido realizando las entidades financieras, bien por afán de presionar a sus clientes o por simple desidia o negligencia. Esta vulneración continuada de la normativa de protección de datos ha provocado multas que han llegado incluso a los 6 millones de euros en algunos casos.

 

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En definitiva, a pesar de la incertidumbre que nos pueda provocar el haber sido incluídos en un fichero de morosidad, si conocemos nuestros derechos como clientes y cancelamos las deudas que hayamos podido contraer en tiempo y forma, podemos estar tranquilos, y no debemos dudar en acudir a un profesional del derecho para que defienda nuestros derechos cuando se vean vulnerados. 

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